Martes Santo, es el día en el que realiza su estación de penitencia la Cofradía, con la imagen de  Nuestro Padre Jesús de Pasión Cautivo.

Comienza el cortejo sobre las nueve y media de la noche. Las luces se apagan, los corazones e ilusiones se encienden.

Atraviesa la Cruz Guía el saliente de la vetusta puerta de la ermita de San Juan, acompañada fielmente por dos penitentes portando los faroles dorados. Marcha firme y constante de tambores y bombos sevillanos tocada por la Banda Blanca les siguen,  presentando el estandarte  con las iniciales JHS(Jesús Hombre Salvador) bordado en oro sobre terciopelo blanco, y también acompañado por dos faroles, esta vez plateados. Y una larga fila de penitentes nazarenos se aproxima y marcha segura y comprometida, seguida por los incensarios, que dan el olor a Semana Santa característico.

Con el emblema de la Cruz Trinitaria de Medinaceli en el pecho, sale a la calle la imagen de El Cautivo, que arranca entre los huercalenses la pasión propia de estas fechas. Un suave racheo mueve a Ntro. Padre Jesús de Pasión Cautivo, que sobre el costal se mece.

La imagen de Nuestro Padre Jesús de Pasión Cautivo es obra del artista José Antonio Navarro Arteaga, realizada en su taller de Sevilla en el año 2003 para mayor devoción de la Semana Santa de Huércal-Overa. El paso, tallado en madera, es obra del prestigioso taller de Sevilla de Guzmán Bejarano y es llevado a costal por una cuadrilla formada solamente por mujeres

La centuria romana lo escolta, seguida de la bandera de la Real Hermandad, miembros de la presidencia y en una última instancia, la banda musical.

Destaca de todo el recorrido por el casco histórico de Huércal-Overa, la parada frente a la casa natal del Cura Valera. Así viene siendo habitual, más aún, desde que la Cofradía nombrara Hermano Mayor Honorario al sacerdote cuyo proceso de beatificación se encuentra en su fase final.

La procesión de El Cautivo es preludio para la que dos días después realiza el Paso Blanco. La procesión del Jueves Santo es sin duda una cita ineludible no sólo para los blancos, sino para los centenares de huercalenses y visitantes de otras localidades, que no quieren perderse uno de los momentos más emblemáticos de la Semana Santa de Huércal-Overa.