En plena época Isabelina, Francisco Bellver (Valencia, 1812-1890) uno de los grandes maestros  de la escultura romántica española, realiza para el Paso Blanco, la imagen de Ntra. Sra. de las Angustias, siguiendo los cánones clasicistas del momento.

El grupo escultórico de Nuestra Señora de las Angustias representa la décimo tercera estación del vía crucis en la que Jesús es descendido de la cruz y yace muerto en el regazo de su madre.

Sobre un montículo está la cruz, a cuyo pie se muestra María, joven, bella y piadosa, cuyas vestiduras se expanden con numerosos pliegues, sostiene el cuerpo inerte de Jesús. La cara de la Virgen es angustiada  y al mismo tiempo de bellas facciones. La imagen de Jesús es de una anatomía impresionante. El cuerpo resbala hasta el suelo, imprimiendo un mayor dramatismo la postura de la cabeza apoyada en las rodillas de la Madre.

La iconografía de la Virgen de las Angustias, surge de la mística realista del siglo XIV.

El arte gótico germano-francés aglutina en este modelo iconográfico todas las angustias de María al contemplar el cuerpo sin vida de su Hijo. Según la tendencia más generalizada estas angustias fueron: 1ª cuando lo vio crucificar, 2ª durante su agonía, 3ª al verlo expirar, 4ª al presenciar el golpe de la lanzada, 5ª en el descendimiento de la cruz, 6ª al tenerlo muerto entre sus brazos y 7ª al depositarlo en el sepulcro.